¿QUE ENTIENDE USTED POR BIOÉTICA?
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La bioética, definida como "el estudio sistemático de la conducta humana en el campo de las ciencias biológicas y la atención de la salud a la luz de los valores y principios morales", adquiere cada vez mayor trascendencia para orientarnos hacia un mejor porvenir en la convivencia de la humanidad y constantemente nos impone reflexiones sobre el respeto a la vida, a la naturaleza, a las personas y sus valores en un marco de dignidad, libertad y tolerancia.

Nuestra sociedad, como en todas las épocas, vive tiempos difíciles, es muy dinámica y tipificada por un incesante avance de las ciencias médicas y la biotecnología, proceso que ha traído consigo grandes beneficios para individuo y comunidad, disminuyendo el sufrimiento y aumentando su esperanza de vida, que en México supera los 70 años de edad. Cada día surgen nuevas alternativas para conservar la salud, enfrentar la enfermedad y mantener la vida: múltiples fármacos, aparatos nuevos y especializados, técnicas quirúrgicas impensadas, crecimiento a pasos agigantados de la biología molecular e ingeniería genética; la medicina predictiva y preventiva son evidencias reales. Pero esta historia espectacular y brillante no incluye a la mayoría de las naciones del orbe; millones de seres humanos asolados por los estragos de una extrema y creciente pobreza no alcanzan las bondades de la modernidad y vislumbran un futuro incierto y lleno de desesperanza. Así se origina una profunda dicotomía entre los aciertos del progreso y las expectativas no resueltas de los ciudadanos, cuyo derecho a la salud se trasforma en un deseo muy distante de la realidad.

Ante este panorama divergente, emergen múltiples problemas morales emanados de los propios avances que trastocan los principios médicos tradicionales y que nos generan grandes dificultades para su resolución, se pueden citar los neonatos gravemente malformados, el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), los trasplantes, los abusos en la investigación médica, la eutanasia y la prolongación artificial de la vida, así como la distribución injusta de los recursos, el deterioro en la relación médico-paciente, los descuidos en el tratamiento del dolor, entre otras.

Cabe preguntarnos el porqué se nos dificulta tanto la solución a estos conflictos: la razón estriba en que el progreso científico-técnico vinculado con el desarrollo económico social y la ética no han caminado de forma paralela; aquél crece y lo moral se ha estancado, porque la ética ha sido soslayada de la educación, porque el mundo está estigmatizado por una profunda crisis de valores morales que han sido desplazados por el mercantilismo, el hedonismo y la permisividad, que colocan a la medicina en la peligrosa encrucijada de su comercialización. Todo este marco origina médicos capaces técnicamente, pero muchos de ellos, arrogantes y deshumanizados.

Es tiempo de cambios, es tiempo de recuperar y ubicar a la bioética, que intenta recuperar los valores que nuestra sociedad necesita hoy; es tiempo del respeto y solidaridad entre los seres humanos, de dar prioridad a los niños y mujeres en las situaciones difíciles; las generaciones futuras han de tener siempre prioridad, los niños son lo mejor de nuestras esperanzas, así lo precisa Jean Daussett, Premio Nóbel de Medicina.

La bioética vindica la humanización de la medicina, intenta ayudar a pacientes, médicos y enfermeras a disminuir los quebrantos que nos impone el vivir actual, en la salud o en la enfermedad; pretende que la combinación de los equipos de salud y pacientes sea más afortunada, que le proporcione al paciente el lugar más importante en la práctica médica; así, disminuiría en gran medida las discordancias medicolegales que hoy tanto nos agobian. Los médicos estamos obligados a tratar de librar a los pacientes de la enfermedad, del sufrimiento, a labrarles un mejor porvenir, a proporcionarles mejor calidad de vida y, cuando no alcancen los esfuerzos, a favorecerles un mejor final cuando éste llegue.

Esta es una invitación a los profesionales de la salud a cavilar; e intenta ayudarles en la constante búsqueda de respuestas que mejores su ejercicio profesional; este es el anhelo del esfuerzo y las reflexiones de grandes profesores con amplia experiencia en España, Sudamérica y México, cuyas contribuciones se dan con los mejores afanes en pro de una medicina plena en calidad y humanismo.

*Dr. Raúl C. Verdín Vázquez
Los Pinos D.F., Otoño 2001.


*Recopilado y escrito por el autor, durante su exilio del Instituto Mexicano del Seguro Social, entre 1996 y 2002.


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